¿Quién eres?

GDL, Jal. – La semana en mis ratos de meditación y reflexión llegaron a mi mente estos tres simples y sencillos cuestionamientos:

  • ¿Quién soy?
  • ¿Quién es el que ve lo que ven mis ojos?
  • ¿Sigo siendo el mismo?

Al principio creí que eran preguntas estúpidas y sin un sentido o beneficio al contestarlas. Mi sorpresa fue al darme cuenta que inicialmente fueron realmente difíciles de contestar. Cuando pregunté a mis cercanos, para ellos también resultó difícil e incluso evadieron el tema completamente. Quienes lo intentaron comenzaron dándome sus nombres.

¿Pero eso eres un conjunto de letras pronunciadas con cierto tono y ritmo que llamamos Nombre? ¿Y ya? ¿Eso es todo?

Entonces, -incluso yo- pense que lo correcto sería explicar un poco sobre que hago, que he hecho, pienso y siento. Pero tampoco es correcto, puesto que uno al presentarse no lo hace como en series de HBO. Hola soy Rodrigo, hijo de Alejandro, nieto de José, el que viaja por la nación, quebrantador de computadoras, el padre de mascotas, el que no duerme…

Suena genial, pero no, eso no somos -al menos eso no soy- entonces ¿Quien soy? ¿Quién eres? Lo anterior es un fragmento de mi historia, por lo tanto mi historia tampoco dice quien soy. ¿Entonces que? ¿Lo que siento y pienso?

Cuando dejé que esa voz interior comenzara a trabajar, me percaté que tampoco eso soy, tampoco lo que siento y percibo, esas son reacciones exteriores y lo que pienso es mi forma de interpretarlas, y entenderlas. Por lo tanto ¿Quien es el que piensa en este momento, quien genera esas ideas? ¿Quien es el que siente el frío piso bajo sus pies?

Tras varios dias de reflexión y un poco de ayuda bibliográfica, me siento “iluminado” al percatarme por mi mismo, de quien soy y entender esa frase; aquella que se escucha mucho y podría apostar que casi nadie entiende; “Yo soy”

Cuando lees los pasajes de moisés y éste pregunta ¿Quién eres? a Dios mismo. Él contesta Yo soy el que soy; ¡pero que carajos significa eso!… Es sencillo, tu eres el observador; aquel que esta sentado en la cima de tus pensamientos, de tus emociones y de todos los objetos externos a el cuerpo que ocupas.

Míralo así: Si en este momento todo lo que ves desapareciera, dejarías de ser tu?… No, claro que no; si entonces dejaras de sentir emociones, dejarías de ser tu? No! aún estarías siendo testigo de lo que piensas; Si dejaras tu mente en calma y dejaras de pensar que pasaría?… Seguirías siendo tu; solamente que ya no tendrías la competencia frenética de tus emociones y pensamientos por tener el micrófono, la exclusiva, el protagonismo. Entrarías en el famoso estado de trance de la meditación. Por lo tanto, conseguirías lo que se llama iluminación. Que no es otra cosa que darte cuenta de quien eres.

¿Y eso provocaría que fuera otra persona? No, siempre hemos sido los mismos desde que nacimos, la mismo ser que existe que con el paso del tiempo ha ido experimentando diferentes sucesos, a tenido miles de pensamientos y experimentado millones de emociones. Recuerda un poco y notarás que sigues siendo la misma persona que jugaba a los 5 años, o iba a la escuela a los 16, a la universidad a los 20, la misma que ahora lee esto. Es verdad que con un mejor entendimiento, madurez, experiencias, pero la misma persona; tan es así que puedes recodar esos eventos (quizá ya no todos); de ser otra persona entonces efectivamente habrías dejado de existir para dar lugar a lo que ahora existe. Pero un solo recuerdo es “la primera migaja en el camino para reconocer que siempre has sido el mismo”.

Suena extraño, pero cuando alguien te pregunta ¿Quién eres? la respuesta correcta es responder “Yo soy”. Ahora lo que tiene a mi mente intrigada es ¿Cómo me llamo?… me llaman Rodrigo, ese fue el nombre que me dieron mis padres y he utilizado para identificarme durante años, como parte del ritual de presentación social. Pero al darme cuenta que lo que soy es mucho mas profundo, surgió la duda de entonces cuales mi nombre verdadero. Y la verdad es que eso me tiene fascinado.

Quizá después de todo si pueda decir que soy “Hombre famoso por su sabiduría.”, “El que es conocido por su fama” o “Hombre glorioso”… como las fuentes definen el significado de mi nombre; de personalidad formal. ¿Será posible que estábamos destinados a poseer el nombre que nos dieron mucho antes de nacer? ¿Será posible que antes de nacer ya nos llamábamos como ahora, y solo venimos a recordarlo? … Wow! que delicia!…

Por ahora, solo se que no soy famoso, ni sabio, no poseo la fama y la gloria. Pero aún tengo vida que recorrer…

 

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